El trabajo como primera escuela

September 4, 2012 13:00 by Zona Empleo EDH

El trabajo como primera escuela

Magdalena Reyes EDH

 

Leer, escribir y realizar operaciones matemáticas básicas constituyen la oportunidad de un mejor empleo, por eso algunas empresas capacitan a sus colaboradores para que dejen atrás la ignorancia.

 
Madrugar desde Atiquizaya, en Ahuachapán, y abordar el autobús a las cinco de la mañana, para estar puntual en el Centro Escolar Walter Thilo Deninger, en Antiguo Cuscatlán, representa un esfuerzo que vale la pena para don José Luis Valenzuela.
Quien a sus 42 años ha comenzado a conocer la escritura, la lectura y algunas operaciones básicas de matemáticas en el programa de alfabetización que imparte la empresa constructora DISA, para la que trabaja como auxiliar de construcción.
 
Recuerda que en su infancia despreció la oportunidad de aprender, a pesar del intento de sus padres por mandarlo a la escuela.
"Pensé que mejor ya no iba a estudiar, creí que de ir a la escuela jamás iba a comer y en cambio de trabajar sí," recuerda don José.
Con el paso del tiempo, su pensamiento cambió y resintió no haber asistido a la escuela, por eso ahora aprovecha la oportunidad que la empresa le brinda.
 
El ánimo de don José Luis se incentiva aún más porque las horas que invierte en aprender, la empresa también se la compensa monetariamente como parte de su jornada laboral.
El fruto del esfuerzo entre empresa y empleado se refleja en una lectura más fluida, mejor conocimiento de los números y operaciones sencillas para sus colaboradores.
 
"Ahora me mandan a comprar material, me dan los nombres apuntados y como ya puedo leer, entiendo mejor de medidas también", explica el obrero.
El conocimiento adquirido les sirve a los trabajadores tanto para para tener una idea de su salario quincenal y pago de horas extras que merecen, así como para su vida cotidiana, para las cuentas y presupuestos en su hogar.
 
En el caso de la constructora DISA, ubicada en Antiguo Cuscatlán, La Libertad, cuenta también con una escuela de operados, a la que pueden ingresar los empleados después de saber leer y escribir, para ingresar a las filas de operarios de maquinaria en un futuro.
 
Ganancia para todos
 
Desde hace cuatro años DISA ha capacitado alrededor de 50 empleados, entre auxiliares, operadores y jefes de campo que no sabían leer ni escribir, a quienes se les da la oportunidad de aprender.
"En esta empresa se capacita y educa a la gente, pero también se trata de mantener. Lo mejor es que ellos se sienten apoyados", comenta la arquitecta Rita Solís quien es jefa de control de calidad de DISA y colabora como maestra para los empleados los días sábados.
 
El Ministerio de Educación brinda el material de apoyo y la empresa aporta cuadernos, libros, diccionario y demás útiles escolares.
La empresa no sólo cumple con su misión de responsabilidad social empresarial, si no que en el futuro contará con personal mejor capacitado, además fortalece las relaciones interpersonales de sus empleados, que en el campo laboral son jefes y subordinados, pero que en el proceso uno enseña y el otro aprende, eso genera una mayor confianza y empatía.
 
"Es satisfactorio ver cómo la gente se pule, piensa y actúa diferente. Hay mucha gente que en los primeros días había que ir a traerla, ahora ellos vienen puntuales para aprender", comenta la profesional.
La principal ganancia es que podrán aspirar a otros puestos, en los que podrán gozar de un salario más alto y mejores condiciones laborales.
Otra empresa que está en la ruta de la alfabetización es Grupo Calvo, dedicada a la industria atunera, desde hace cinco años se propuso alfabetizar colaboradores, quienes en su mayoría son mujeres, cabezas de hogar y que en forma general no sabían leer ni escribir.
 
Se les dificultaba firmar sus contratos, retirar sus salarios de los cajeros automáticos, verificar sus planillas y demás documentos, por eso Grupo Calvo trabaja en conjunto con organizaciones no gubernamentales y el Ministerio de Educación, para impartir las clases dentro de las instalaciones de la empresa a empleadas de las áreas de producción, limpieza de pescado, enlatadora, empaque y descargue.
“Este tipo de acciones son importantes para la empresa, ya que incentivamos la superación de nuestra fuerza laboral”, afirma Rocío Escobar, coordinadora del programa de Grupo Calvo.
Las mujeres además pueden aspirar a crecer dentro de su entorno laboral, entienden mejor la señalización dentro de la empresa, garantizando la seguridad industrial.
Grupo Calvo ahora cuenta con colaboradoras que se sienten más capaces, cooperan con sus hijos en las tareas escolares y gozan de un mejor autoestima gracias al conocimiento académico.
 
Así como DISA y Grupo Calvo, en el país hay decenas de empresas que apoyan a sus trabajadores para sacarlos del analfabetismo, una tarea que beneficia al empleado porque deja de ser iletrado, les mejora su vida personal, y a la empresa porque tienen colaboradores más capacitados, lo que puede influir en una mejor producción.
 
Alianza Público-Privada 
 
El Ministerio de Educación (MINED) inició desde el 2010 una nueva estrategia de alfabetización, que incluye el trabajo en conjunto con la empresa privada, donde esta última genera condiciones para que sus empleado con deseos de alfabetizarse, puedan desarrollar el proceso educativo.
 
El programa del MINED está compuesto de tres módulos: El primero para personas que no saben leer ni escribir, en condición de analfabetismo a los que se les imparte primer y segundo grados, el  segundo equivalente a tercero y cuarto, un tercer módulo que enseña quinto y sexto grados.
Cada uno tiene una duración de 5 meses, lo que se traduce que en año y medio el estudiante puede completar su educación primaria. Una vez finalizada la educación básica, hay empresas que también implementan clases de tercer ciclo y bachillerato dentro de su empresa.
 
El Ministerio, en coordinación con la empresa privada trabaja proporcionando material educativo, el programa de estudio y la certificación del grado que se obtiene, mientras que la empresa proporciona los útiles escolares y los maestros.
 
"Cuando hay voluntad se puede hacer el trabajo conjunto, se beneficia la empresa porque contará con personal más capacitado y se beneficia el estudiante porque se está desarrollando," asegura Angélica Paniagua, jefa de Alfabetización del MINED.
 
Este tipo de iniciativas pueden realizarse en empresas a nivel nacional, además cuentan con un Fondo de Apoyo a la Alfabetización, en el que entidades privadas pueden apoyar con material, libros, cuaderno o ayuda en efectivo.
 
Para apoyar la alfabetización
 
Las empresas o instituciones privadas interesadas en el programa de alfabetización pueden obtener más información en los teléfonos: 2511-8082 y 2511-8084 o pueden escribir al correo electrónico: voluntariado.alfabetizacion@mined.gob.sv
 
Día Internacional de la Alfabetización
 
Desde que en 1967 la Organización de la Naciones Unidas (ONU) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, a la Ciencia y la Cultura (UNESCO) decidieran que cada 8 de septiembre se celebraría el Día Internacional de la Alfabetización, se han realizado muchos progresos para que la población aprenda a leer y escribir.
Sin embargo, aún existen en el mundo 880 millones de adultos que no saben leer ni escribir, de los cuales dos terceras partes son mujeres. En El Salvador, el porcentaje de analfabetismo se estima en 16 por ciento.
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